jueves 25 de octubre de 2007

Accesibilidad e Inclusión

ACCESO E INCLUSIÓN.

Suele hablarse mucho acerca de la inclusión de las personas con discapacidad, y está muy bien que se toque el tema. Pero pienso, por experiencia propia, que a la hora de poner el tema sobre el tapete hay aspectos que deben ser tomados en cuenta, con más énfasis del que hoy se les da.
Uno de aquellos aspectos a los que me quiero referir es el de la accesibilidad. Considero que se trata de algo fundamental, y me gustaría decir que si no hablamos de dicho aspecto, mal podríamos hablar de inclusión como tal.
La accesibilidad implica mucho más que el derribamiento de barreras arquitectónicas, que ciertamente se encuentran por aquí y por allá, y privan a quienes tienen problemas de movilización física, de la posibilidad de ingresar a un buen número de lugares. Debe ser entendida desde una perspectiva integral, para a partir de allí observar sus derivaciones, que se traducen en implicancias específicas.
La accesibilidad requiere ser concebida a partir de la persona humana, que a fin de cuentas es el centro y el fin de todo lo que debiera estar a su alcance, para su uso, disfrute y disposición. Recordemos que la persona con discapacidad también es un ciudadano.
El empleo, la salud, la educación, es lo primero a lo que la persona con discapacidad debe tener acceso. Debe tenerlo, por derecho natural, y porque solo así podrá satisfacer sus necesidades, para entonces poder empezar a hablar de una inclusión real, concreta, que se ajuste a la medida de sus posibilidades.
Por tanto pensemos en construir una sociedad que en lo físico y en lo mental sea lo suficientemente accesible al mayor número de personas posible. Tengamos muy en cuenta que sin accesibilidad no puede darse la inclusión. No podría darse, ni si quiera como un ideal indicativo.
Luis Hernández Patiño