martes 13 de noviembre de 2007

Hay de Todo

Hay de Todo

En más de una ocasión, las personas con discapacidad nos encontramos con gente fría, egoísta, displicente que ni se inmuta al vernos pasar. Ni se detiene para ver si algo necesitamos y en buena cuenta se sigue de largo como si ni existiésemos.
Pero no se puede generalizar, y el otro día pude comprobarlo. Salía de mi trabajo y con la ayuda de un vigilante paramos a un microbús. Ni bien se detuvo este el cobrador se preocupaba porque subiese con calma y le indicó al chofer que se espero hasta que yo estuviese sentado para arrancar. Solo entonces le dijo: “Vamos, lleva”. Al llegar a mí destino, el cobrador, me dedicó toda su atención del mismo modo que al principio y no se quedó tranquilo hasta que vio que yo ya estaba en la vereda.
Como veras hay de todo y lo bueno, ¡vale la pena destacarlo! Como me gustaría que muchas otras personas siguiesen el ejemplo de aquel humilde cobrador. Si así fuese, ¡cuánto cambiarían las cosas!