jueves 13 de diciembre de 2007

Una Emoción Puesta en Alto Relieve

UNA EMOCIÓN PUESTA EN ALTO RELIEVE

Lógicamente, los avances de la tecnología nos tienen deslumbrados, y nos mantienen con la boca abierta sin tener cuándo poderla cerrar, frente a tanto prodigio junto, pero el Braille sigue siendo un sistema, el sistema de lectura para ciegos, que perdurará vigente por diversas razones, y singularmente, porque en un medio como el nuestro no todas las personas tienen acceso a la tecnología. Esto último nos habla de la importancia de lo acontecido el miércoles 12 del presente mes en el congreso de la república, donde se presentó la versión en Braille del texto de La convención de Derechos Humanos de las Personas con discapacidad.
La calidad de la impresión, la tesitura de una tapa que me daba la sensación de tener en mis manos toda una edición de lujo, motivó en mí en esos instantes una nostálgica comparación con aquellos libros artesanalmente cocidos que yo tocaba y leía, cuando niño en mi colegio, pero al mismo tiempo, me hizo pensar en todo lo que se puede hacer, cuando se tiene voluntad política, como la manifestada en la presentación, por el congresista Urtecho, tanto como por el presidente del poder legislativo quien estuvo presente, y expresó algo más que una inquietud en el sentido de que se le enseñe el Braille a todos aquellos que no vean.
Van a ser ya doscientos años desde que el francés Louis Braille le dio al mundo todo un sistema de escritura y lectura táctil, sin imaginarse que hasta hoy, en medio de tanta revolución tecnológica, los puntos de aquel sistema serían capaces de poner en alto relieve una emoción como la que ayer yo experimenté. Creo que el mejor tributo y homenaje que se le puede rendir a Louis Braille, efectivamente consiste en llevar y poner su sistema al servicio del mayor número posible de ciegos, porque aquel que maneja una computadora pero no conoce el mencionado sistema, en el fondo, no ha dejado de ser un analfabeto, o si se quiere un neo analfabeto, como mejor suene.