domingo 3 de febrero de 2008

Por Encima de la Ropa

POR ENCIMA DE LA ROPA:

Me pongo a pensar en la actitud que la gente tiene frente a la moda. Hay que ver la competencia que se da, por “demostrar” quien es el que usa la mejor ropa. Según muchas personas, la camisa, el pantalón, y hasta los calzoncillos tienen que ser lo último de lo último, porque de lo contrario... “qué dirían de mi”.
Y el caso del vestido es tan solo una muestra del tipo de conducta que tenemos, frente a los diversos campos comerciales. Si nos ponemos a observar, en cuántos otros terrenos la gente actúa como verdaderos fetichistas. Son modernos, pero fetichistas de la mercancía y le atribuyen a los productos de uso la mágica potestad de agregarle valor a sus usuarios.
Sin embargo, al escribir estas líneas me viene a la mente aquel viejo dicho: “El hábito no hace al monje”. Y también me acuerdo de algo que en cierta ocasión escuché: “A la gente se le conoce, por encima de la ropa”. ¡Que cierto que resulta esto último! La mercancía no hace a las personas que la llevan, por mucho que estas se lo crean.
La vida está llena de situaciones muy paradójicas, y eso nos debería poner a pensar. Hay casos en los que el monje no necesariamente lleva hábito. Se dan algunas ocasiones en las cuales la gente decente no va con pantalones, ni camisa de marca, ni se traslada en automóvil del año; y debe ser por eso que los monjes verdaderos, así como los hombres y mujeres, que son realmente decentes y que tanta falta nos hacen, a veces parecen ser pocos, o pasan desapercibidos, mientras que bajo el sol, el estiércol se hincha aunque se esfuerce por ocultarlo, ocultándose en etiquetas.
Terminemos con tanta farsa, aunque no es fácil hacerlo. Promovamos una profunda reingeniería de nuestras actitudes como seres humanos. De lo contrario, no podremos proyectarnos hacia una sociedad inclusiva, en la cual discapacidad e incapacidad dejen de ser sinónimos. Seguiremos ahogándonos en mitos, prejuicios y leyendas, que no hacen otra cosa más que desintegrarnos. Cambiemos y seamos más comprensivos con nosotros mismos.