miércoles 7 de mayo de 2008

Colaboración

Esta es una colaboración de nuestra amiga Lupita Vessi de Monterrey, México

Carta de un ciego a un vidente.

Soy un ser humano como tú, pero perdí la vista. Te doy una serie de sugerencias que harán todo más fácil para mí:
Sé de lo más natural conmigo, compórtate sin morbo o lástima.
Cuando estemos en el mismo cuarto, di tu nombre para que yo sepa quien eres tú.
Si estoy con un grupo de personas y te diriges a mí, di mi nombre.
Puedes usar, sin que te cause problemas, palabras como "ciego". "ver", "mirar", etc.
Para caminar no me tomes del brazo, permite que yo te tome a ti de tu brazo.
Cuando estemos frente a escaleras, piedras sueltas o cualquier obstáculo, indícamelo.
Si voy a sentarme, dirige mi mano hacia el respaldo de la silla.
Si hay un pasamanos, dirige mi mano hacia la dirección correcta.
Dime algo acerca de los lugares en donde estamos, como son las cosas y que es lo que sucede.
No uses el claxon del coche para indicarme que puedo pasar, pues me asustas.
Si me ves en un cruce de calle, me daría mucho gusto que me ofrecieras tu ayuda.
Si camino frente a ti, muévete hacia un lado para evitar chocar.
Si usas bicicleta, toca el timbre, para que yo sepa que vienes.
Si estoy en alguna parada de autobús, puedes ayudarme a tomar mi ruta.
Si observas que en medio de un tumulto corro peligro, Ayúdame por favor.
Si hay mucho tráfico de gente, ruido y desorden, agradeceré si me ofreces tu ayuda.
Si en una reunión hay comida difícil de partir, agradeceré tu ayuda.
No dejes puertas abiertas, podría lastimarme.
Si hablas conmigo no mires a mi acompañante, sino a mí.
Háblame con el mismo tono de voz que empleas habitualmente.