¿A MIS HIJOS EN MI DÍA?
Los medios de difusión están llenos de propagandas. Abundan las ofertas, y resulta que por comprar esto te puedes llevar lo otro, así que, ni modo, hay que aprovechar la oportunidad. ¿La Oportuni qué? La oportunidad de demostrar cariño. ¿Cariño, a quién? ¡A Papá!
Ah, verdad que, según dicen, ¿hoy es mi día, no? Sí, sí, pero también de verdad -no es que sea mal agradecido- los regalitos no son los que necesariamente me llenan el corazón, la vida. Yo no creo que me quieran por lo que me dan porque, a veces, quienes menos tienen para darme me han demostrado que son los que más me quieren, llenándome con un beso, con una caricia, sin esperar que lleguen días como este. Por tanto, no me compren nada.
Cuando comencé a escribir estas líneas, no estaba muy seguro de qué era lo que deseaba expresar. Ahora, sin embargo, lo tengo claro. No quiero regalos, ¡pero algo e de esperar! Bueno, sí, y aunque parece muy poco no lo es:
Quiero paz entre mis hijos; que siempre estén unidos; que comprendan que ellos son la prolongación de aquel Uno, que su madre y yo constituimos al casarnos; que no hay mejor regalo que verlos a ellos amándose, como su madre y yo los amamos desde el momento de su concepción.
¿Y en cuanto a lo de pedir por mi día? Ah, bueno pues, sí: pediré. Pero, no les pediré a mis hijos, sino que pediré por mis hijos. Pediré por ellos, que día a día se las tienen que ver en una batalla, cada vez más feroz, por ganarse la vida. Pediré, para que la realidad no les sea tan adversa; para que no se sientan solos, desorientados, atemorizados por quienes podrían abusar de sus necesidades, de sus debilidades.
Pediré, para que mis hijos siempre encuentren calor en mí, pese a lo poco que yo pueda ofrecerles. Pediré a Dios, para que me de la capacidad de transmitirles esperanza, algún consejo, y consuelo cuando lo pudieran necesitar. Y a cambio de ello, daré, sí, daré hasta lo último de mi vida.
En este, mi día, que Dios bendiga a nuestros hijos.¿A MIS HIJOS EN MI DÍA?
Los medios de difusión están llenos de propagandas. Abundan las ofertas, y resulta que por comprar esto te puedes llevar lo otro, así que, ni modo, hay que aprovechar la oportunidad. ¿La Oportuni qué? La oportunidad de demostrar cariño. ¿Cariño, a quién? ¡A Papá!
Ah, verdad que, según dicen, ¿hoy es mi día, no? Sí, sí, pero también de verdad -no es que sea mal agradecido- los regalitos no son los que necesariamente me llenan el corazón, la vida. Yo no creo que me quieran por lo que me dan porque, a veces, quienes menos tienen para darme me han demostrado que son los que más me quieren, llenándome con un beso, con una caricia, sin esperar que lleguen días como este. Por tanto, no me compren nada.
Cuando comencé a escribir estas líneas, no estaba muy seguro de qué era lo que deseaba expresar. Ahora, sin embargo, lo tengo claro. No quiero regalos, ¡pero algo e de esperar! Bueno, sí, y aunque parece muy poco no lo es:
Quiero paz entre mis hijos; que siempre estén unidos; que comprendan que ellos son la prolongación de aquel Uno, que su madre y yo constituimos al casarnos; que no hay mejor regalo que verlos a ellos amándose, como su madre y yo los amamos desde el momento de su concepción.
¿Y en cuanto a lo de pedir por mi día? Ah, bueno pues, sí: pediré. Pero, no les pediré a mis hijos, sino que pediré por mis hijos. Pediré por ellos, que día a día se las tienen que ver en una batalla, cada vez más feroz, por ganarse la vida. Pediré, para que la realidad no les sea tan adversa; para que no se sientan solos, desorientados, atemorizados por quienes podrían abusar de sus necesidades, de sus debilidades.
Pediré, para que mis hijos siempre encuentren calor en mí, pese a lo poco que yo pueda ofrecerles. Pediré a Dios, para que me de la capacidad de transmitirles esperanza, algún consejo, y consuelo cuando lo pudieran necesitar. Y a cambio de ello, daré, sí, daré hasta lo último de mi vida.
En este, mi día, que Dios bendiga a nuestros hijos.
domingo 15 de junio de 2008
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1 comentarios:
Lucho, que lindo tu mensaje, es verdad los regalitos son lo que menos debe importar en todo momento.
Los momentos de afecto de deben dar todos los dias no esperar al dia del Padre o de la Madre.
La juventud a cambiado o nosotros hemos cambiado?
Antes los hijos se quedaban en casa ahora los hijos no estan en en casa nunca, que ha pasado con la juventud de ahora?
Buena Reflexion!
Tu amiga Chari
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