martes 29 de abril de 2008

Danza y Ceguera

BIOETICA, BIODANZA Y DISCAPACIDAD


Martha Llanos, PhD
Asociación Peruana de Bioética (ASPEBIO)
Escuela Peruana de Biodanza
“La calidad de vida es un tema prioritario en la Bioética y es así que Martha Llanos, psicóloga, especialista en desarrollo Humano y miembro de la Asociación Peruana de Bioética se une a esta celebración compartiendo el ser la responsable de la experiencia pionera de investigación a nivel mundial de aplicación de la Biodanza con adultos ciegos.”
La ética de la vida nos llama a una nueva celebración y es la conmemoración anual del día de la Danza. El Día Internacional de la Danza fue instaurado en 1982 por iniciativa del Comité de Danza Internacional del Instituto Internacional del Teatro (ITI/UNESCO). El objetivo de esta celebración es reunir al mundo de la danza, rindiéndole homenaje y celebrar su universalidad, traspasando barreras políticas, culturales y étnicas.
La expresión de la interioridad de las personas a través de la danza – movimiento permite el surgimiento y el desarrollo de la creatividad, la expresión y la sensibilidad favoreciendo la aceptación de uno mismo y de los demás. Se reconoce que la danza humana es tan antigua como el primer hombre que danzaba sus sentimientos de alegría, tristeza, ira, miedo. La danza constituía un vehículo para expresar no sólo las condiciones materiales de su existencia, sino también creencias, sentimientos y pensamientos.

El tercer milenio en que nos toca vivir esta clamando por una restitución de la sacralidad de la vida y de la solidaridad humana. Es el arte que tiene una dimensión creadora y sanadora en la vida de los pueblos. Es así que toda expresión, todo movimiento, toda danza, es un lenguaje viviente. El arte más universal es el arte de vivir traducido en el arte de ser, hacer y convivir con los demás en un contexto de respeto, equidad e inclusión, reflejo de un desarrollo humano que prioriza la calidad de vida.

En esta ocasión y habiendo experimentado diversas escuelas y métodos en el campo de la danza, quiero recordar a Patricia Stokoe mi maestra de quien recibí las primeras lecciones –encuentros a través de la expresión corporal, allá en su escuela en Buenos Aires de ella puedo compartir sus testimonios cuando decía “…Aquí no se trata de ser o no bailarín/a, sino de aceptar y abrazar tu mundo corporal sensible y afectivo, de entrar en comunión contigo mismo, y desde allí despertar tus propias imágenes, metáforas y creatividad corporal y hacer de tu propia vida una obra de arte”.

Posteriormente compartí con la gran maestra Gabrielle Roth en Nueva York la creadora de los cinco ritmos ella escribo”… Suda tus oraciones”, porque metafóricamente nos indica que en el sudor de la danza y el movimiento vas llegando a la interioridad de tu ser y a encuentros trascendentales que van mas allá de tu naturaleza corporal.

Finalmente llega la Biodanza al Perú en la década de los 80, la Biodanza creada por Rolando Toro tuvo en el Perú sus inicios con mi maestra Silvia Montes y aquí les quisiera compartir la experiencia personal mas extraordinaria que me lleva a unir mi formación como Psicóloga Investigadora del Desarrollo Humano y mi pasión por la danza y el teatro y vincularla con el mundo de los ciegos. Recientemente he realizado la primera experiencia de investigación con la Biodanza y el mundo de la discapacidad visual.

"Biodanza, danza de la vida".
"Biodanza es un sistema de integración afectiva, renovación orgánica y reaprendizaje de las funciones originarias de vida, basada en vivencias inducidas por la danza, el canto y situaciones de encuentro en grupo".
Ella surge de lo más entrañable del Ser Humano. Es movimiento de vida, es ritmo biológico, ritmo del corazón, ritmo de la respiración, impulso de vinculación a la especie, es movimiento de intimidad.
La ceguera,hablamos muchas veces de una “ceguera existencial” cuando los seres humanos limitan el disfrute y la alegría de vivir y empañan el cada día con una visión limitada de la realidad. Pero los hay también quienes son realmente ciegos físicos que se desenvuelven en el cada día de la obscuridad. Esta pregunta de cómo es el mundo de los ciegos y que es la ceguera, pregunta de tipo existencial nos llevo a adentrarnos en el mundo de los ciegos y proponer el uso de la Biodanza.
La Biodanza, danza de la vida, es un camino para reencontrar la alegría de vivir. Rolando Toro, creador y fundador del sistema Biodanza, promueve la importancia de contar con disciplinas que utilicen el movimiento corporal y que vayan unidos a la vivencia y a la emoción. Afirma la importancia de la integración afectivo-motora para la auto-organización y modificación profunda en el argumento de vida. Biodanza se propone integrar al ser humano, trabajando todos los aspectos del movimiento. Debido a este abordaje podemos definir la Biodanza como un sistema de integración humana, renovación orgánica y reaprendizaje de funciones originales de vida.

La propuesta de Biodanza en un grupo de personas con discapacidad visual aparece como reto innovador. Basada en la información proveniente de las 100 escuelas de Biodanza a nivel mundial encontramos que no se habían realizado experiencias de esta naturaleza con poblaciones de adultos ciegos. La Biodanza en el mundo entero cuenta con resultados de impacto en la autoestima, identidad, alegría de vivir y en general en los objetivos en el desarrollo humano.

Los ejercicios acompañados por música, ayudan a mejorar la comunicación entre quienes justamente están privados de los sentidos esenciales para el vínculo con la vida, como son la vista y el oído.” Rolando Toro indica “si el mundo cognitivo del niño ciego es pobre y estrecho, mucho más restringido es el mundo afectivo, quedando así sumergido en un pozo de soledad. Sus relaciones interpersonales son pobres. Muchas veces la necesidad de contacto se satisface a través de la agresión”.

El objetivo central del estudio fue analizar la experiencia de Biodanza en ciegos adultos de la Unión Nacional de Ciegos del Perú .Contribuir a mejorar la integración afectivo-motora de los participantes adultos ciegos.

Es así que el proyecto de estudio con ciegos se enmarco en la propuesta de la Biodanza como principio biocéntrico, regenerador, propulsor de un encuentro con la profundidad del ser a través de la vivencia. Ella aporto al conocimiento del mundo de los ciegos y contribuyo a la reducción de stress, mejora la comunicación y seguridad de los participantes, incremento la autoestima y su calidad de vida.
La experiencia de los 13 participantes nos permitió asegurar los efectos positivos de la Biodanza y se logro:


Facilitar la Integración afectiva motora.

Propiciar una mejora en la autoestima y seguridad personal. Facilitar la toma de conciencia personal y fomentar la interrelación con los demás.

Facilitar los potenciales de expresión personal


Para concluir comparto el mensaje mundial en conmemoración del día de la danza 2008, de Gladys Faith Fundadora del Teatro Agulhas, coreógrafa y educadora de Sudáfrica.
"El espíritu de la danza no tiene color, no tiene forma definida, ni talla".
Pero tiene el poder de la unidad, la fuerza y la belleza que se encuentra en nosotros. Cada alma que baila, joven, vieja o una persona que vive con una DISCAPACIDAD.
Crea y transforma ideas en movimientos de arte que cambian nuestra vida.
La danza es el espejo que refleja lo imposible hecho posible, para que todo el mundo pueda tocarlo, sentirlo, escucharlo y experimentarlo.
Los sonidos de nuestros corazones y nuestra alma son nuestro ritmo. Cada uno de nuestros movimientos revela la historia de la humanidad. Es el elemento en el cual el espíritu humano puede abrazar la libertad absoluta.
Cada vez que nuestras manos tocan, ocurre algo bello. Lo que el alma recuerda, el cuerpo lo representa a través del movimiento. Por ello la danza es la fuerza curativa a la que todos podemos acceder, tú eres mis ojos y yo soy tus pies.
Celebremos el Día Internacional de la Danza. Utilicen la pasión por la danza para sanarse mutuamente. Consoliden su comunidad de danza. Y lo más importante, sean lo mejor que puedan ser. Somos capaces de permanecer unidos a través del poder y el espíritu de la danza".
¨Recordemos que la bioética es "La conciencia de la ciencias medicas y biológicas, como una practica dinámica, racional, y reguladora de los valores éticos y deontológicos con la característica de ser multidisciplinaria y que tiene como objetivo la preservación de la dignidad humana en sus diversas expresiones".
Apreciemos la dimensión creativa de los que viven en un mundo de sombras y en donde su luz de creatividad y arte de vivir nos compromete a todos.

Nota sobre la Autora
Martha Llanos,PhD, Psicologa peruana, premio mundial de Pediatria Social Natalie Masse (1988) y pionera investigadora en el campo del desarrollo humano y pobreza. Peregrina mundial , Biodanzante ,Facilitadora de Biodanza de la Escuela Peruana de Biodanza, dedicada a la promoción de los derechos de niñ@s y mujeres y al fortalecimiento de las potencialidades humanas a través del arte.

Marthallanos2005@yahoo.com
crearte2008@yahoo.com

domingo 27 de abril de 2008

Relatos Domingueros

v¿CÓMO LE VA, DOÑA NOSTALGIA?

Hace unos días, recibí una agenda de actividades musicales. El que la envía es un amante del Jazz; siempre está muy bien informado sobre todo lo que ocurre en la ciudad con dicho género; se da el trabajito de armar toda una lista con las presentaciones de la semana, y en aquella ocasión, lo que más me llamó la atención fue que se ofrecía una clase maestra de guitarra. Ni bien me enteré de ello, le dije a mi hijo para ir juntos. Pensé que dicha clase le podía ser muy provechosa, pues él está estudiando para músico, y la guitarra es precisamente su instrumento.
La clase iba a darse en un teatro, cuya dirección no me era para nada desconocida. Teníamos que estar allí a eso de las once de la mañana, así que nos organizamos para llegar a tiempo, y tomamos un ómnibus que pasa a unas cinco cuadras de nuestra casa. Cuando arribamos, nos encontramos con un tremendo edificio. Había cualquier cantidad de gente –era un mar humano- que entraba y salía. La mayoría de ellos eran jóvenes que iban y venían de sus aulas, con el mismo ímpetu, con la misma energía, con la que yo lo hacía cuando era un adolescente como mi hijo.
A los catorce años, yo ya me movilizaba solo con mi bastón, y entonces, me matricularon en un instituto de Inglés. Este quedaba algo cerca del centro de rehabilitación de ciegos, donde yo me preparaba, así que, tan pronto como terminaba, me iba para el instituto. Estaba instalado en una casona vieja, que hacía esquina en el cruce de dos avenidas del distrito de Miraflores. ¡Qué ambiente para más acogedor, el que entonces había en aquel lugarcito!
Todos, estudiantes y profesores, nos conocíamos, y lo que no puedo olvidar es el calor humano que yo encontraba allí. Lo percibí desde mi primer día de clases. ¡Cómo se desvivían los teachers por darme todas las facilidades! Me tomaban los exámenes en forma oral, pues entonces no había nada de tecnología adaptada para ciegos. ¡Y ni pensar en el señor Jaws!
Yo me pasaba las horas de las horas en la academia. Mis clases terminaban, pero yo me quedaba, pues quería encontrar la oportunidad de practicar Inglés, y también, porque allí me sentía muy a gusto. Ya me había aprendido de memoria dónde estaba la biblioteca, la administración, la escalera para el segundo piso, la cafetería, las mesas en las que nos reuníamos varios amigos, y en buena cuenta, me movía por el instituto, como Pedro por su casa. Recuerdo que se organizó un club de conversación.
Quienes nos quedábamos para hablar en Inglés, nos encontrábamos con una amiga norteamericana, de avanzada edad. Era una de esas gringuitas, ¡que son recontra buena gente! Un buen día, decidió dejar su país para conocer el mundo, y terminó afincándose en el Perú.
Yo conversaba mucho con ella, y hasta hoy, llevo en mi mente todo lo que me enseñó acerca de lo que es la vida. En una ocasión –me parecería que hubiera sido ayer- ninguno de los amigos fue al club de conversación. Sin embargo, la amiga sí estaba, y entonces, nos pusimos a hablar, sin preocuparnos del tiempo, ni el espacio. ¿”Si tuvieras un hijo, y quisiera estudiar música, lo dejarías?”, me preguntó, cuando menos me lo esperaba. Yo le hice otra pregunta: “¿Por qué me lo planteas?”, y entonces, me empezó a contar. Casi entre sollozos, me relató cómo su padre le había prohibido que toque el piano. “Tú tienes que estudiar química”, le repetía sin piedad.
En la cafetería donde estábamos –la vida tiene una de coincidencias increíbles- había un piano, que estaba volteado. Sus teclas daban hacia la pared, y eso le recordaba la forma en la que su papá había puesto el piano de su casa, para que ella no lo toque. ¿Pero conseguiría el señor su objetivo?
Resulta que en un momento dado -no había mucha gente- ella se paró, se dirigió al instrumento, y luego de unos instantes de silencio, empezó a hacer lo mismo que cuando era niña. Yo jamás había tenido la oportunidad de oír llorar a un piano, como en aquella noche, en la que mi amiga daba rienda suelta a sus emociones, sin evitar que la cafetería se llene de personas que venían a escucharla.
¡Dónde estará hoy mi amiga! ¿Tendrá correo electrónico? ¿Podría hablar con ella por Skype? Quizás, se quedó tocando en el tiempo, sin saber que existe la tecnología antes mencionada; sin voltear el piano; sin detenerse; sin darse cuenta de la cantidad de años que han pasado; sin sospechar que yo hasta hoy recuerdo esa noche.
Me parece estarla escuchando allí, en aquel lugar donde nos encontrábamos, en aquella casona vieja, acogedora, que hoy se ha convertido en ese tremendo edificio, al que entra cualquier cantidad de gente, y a cuyo teatro fui con mi hijo, para que escuche su clase magistral de guitarra.
¿Podré volverla a escuchar a ella?

sábado 19 de abril de 2008

Relatos Domingueros

La Presencia de una Amiga
Y, de acuerdo con mi experiencia, es recomendable tratar de conseguir un equilibrio emocional que, en una forma sobria, serena, nos permita seguir adelante.
--¿Por qué?
--Porque si estoy tranquilo, relajado, puedo entablar relaciones positivas con las personas que me rodean; tengo la posibilidad de hacer nuevos amigos, en vez de quedarme aislado; puedo disfrutar de encuentros con gente linda, que sí existe, y que, cuando uno menos lo espera, se presenta como uno de aquellos regalos –yo diría tesoros- que, a lo largo del camino, vamos encontrando en medio de grandes sorpresas.
Yo había oído hablar de un grupo de personas que se reunía, para conversar de diferentes temas, y, como sentí una gran curiosidad, decidí asistir a uno de sus encuentros. No conocía a nadie, y, en un momento dado, al verme solo me pregunté: “¿Qué hago aquí?”. Pero, de pronto alguien se me aproximó:
--Hola, Me llamo Sonia. ¿Has venido solo?
--Sí, realmente no conozco a nadie –le respondí.
--Ah, entonces ven para presentarte a unos amigos, y siéntate a la mesa con nosotros –ella comentó.
Con aquel gesto, dejó grabada en mí una huella que jamás se borrará; se me entró hasta el alma. Quizás, sin pensarlo, me ayudó a sacudirme de la soledad de la que, en esos momentos, yo pensaba que no iba a salir. De no haber sido por su presencia, hubiera tennido que pasarme la tarde aislado. ¿Por qué? Porque, a menos que alguien se me acerque, la ceguera no me permite comunicarme fácilmente, en una forma natural, ágil, espontánea, con el resto de integrantes de un mundo que va, viene, corre, salta, baila, sube y baja, al son de lo que ve. Por eso, desde aquellos instantes, Sonia se ganó un lugar muy peculiar dentro de mí, y, sin proponérselo, pasó a ser como una musa a la que miro sin tener que abrir los ojos. Ella es como un poema que no sé cómo empezar a recitar.